lunes, 26 de agosto de 2013

Jokris Latour, la estrella que más brilla.

Ojalá no tuviera que escribir este texto, ojalá el día de hoy no hubiera llegado nunca. Ojalá Jokris estuviera aquí.

Hoy, 26 de Agosto de 2013 el gran Jokris Latour se ha ido, dejándonos un enorme agujero (como él de grande) que costará mucho cerrar. Cualquier intento de texto será poco, pero lo intentaré, porque se lo merece. Todos los que le conocimos sólo podemos tener buenas palabras para él.

Jokris era un silla francés de metro 75, castaño, con una estrella grandota en su frente y mirada honesta.
Era enorme, pero claro, tenía que ser grande para albergar el semejante corazón que tenía. Lo dicho, para él sólo puede haber palabras buenas.
Yo tuve la inmensa suerte de además de compartir con él 11 meses fantásticos de poder montarlo y llevarlo en mi primer concurso, el cual ganamos (ganamos gracias a él, claramente).

Jokris era de esos caballos que se hacía querer, con ese carácter cariñoso y esa carita, que cuando te miraba no podías resistirte a darle una zanahoria.
En pista era otro tanto de lo mismo, lo podía llevar desde alguien de iniciación hasta un experto, nunca le hacía un mal gesto a nadie, y la facilidad con la que se colocaba e incurvaba hacía que se le cayera la baba a cualquiera.
Su galope reunido era impresionante, y cuando corría notabas sus trancos debajo como una apisonadora; encima suya me sentía poderosa.
Pero bueno, también tenía sus días vaguetas de no poder moverlo, pero eso formaba parte de su atractivo.

En esta despedida no puedo olvidarme de Natalia, mi profesora y su dueña, que lo quiso con locura hasta el día de hoy. Dudo que Jokris hubiera encontrado alguien que tuviera más dedicación en cuidarlo. Vivió como un rey. Sólo tengo palabras de agradecimiento para ella (hablo en nombre de todas) y le envío otra vez muchos ánimos desde este humilde texto.

Jokris, te echamos de menos, y con los días te echaremos más y más, tu ausencia no pasará desapercibida.

Tan sólo me queda remarcar que este caballo era uno de los grandes, de los mejores, y como tal se ha ido para galopar ahora por las nubes, en lo más alto, y por las noches brillar, como la estrella más grande.

Ya empiezo a llorar así que mejor paro.

GRACIAS POR TODO GRANDULLÓN, SIEMPRE ESTARÁS EN NUESTROS CORAZONES.



















viernes, 23 de agosto de 2013

Sentirse jinete.



"Hay mucha gente que monta a caballo, pero que no son jinetes. Hay mucho personal, que se deja llevar o transportar por su cabalo, pero que no son jinetes.
¿Por qué? Pues porque en esta estúpida sociedad en que nos tocó vivir, está bien visto montar a caballo. Porque esta sociedad usa al caballo como un escalón social para ir subiendo peldaños hasta alcanzar una gloria efímera, fatua, falsa.
(...) Existe una 'guerra social' en la que el que va montado en un caballo, está por encima del que va pie a tierra.
Ahí están las ferias y romerías de nuestra geografía, en las que hay dos públicos: el que va a caballo que se deja mirar, y el que está pie a tierra, que solo mira.
Ser jinete no es nada de lo anteriormente dicho, aunque los jinetes tengamos que sufrir en 'nuestras carnes', todo lo anteriormente dicho.
Ser jintete no es ir sobre el caballo, ni dejarse transportar, ni dejarse llevar, ni dejarse mirar por ir encime de un caballo. Ser jinete es sentir lo que se lleva bajo sí y llevar y conducir el caballo, y no que éste sea el que te lleva a ti.

Ser jinete es aquél que es capaz de 'sentir' las sensaciones del caballo, el que va bajo sí.

Ser jinete es, el que corrige con sus ayudas, las faltas que comete su caballo inmediatamente después de cometidas, e incluso a veces, dar la sensación de corregir antes de producirse la falta.
Ser jinete es, cuando sientes en tu asiento el ritmo de un buen PIAFFÉ.
Ser jinete es, ordenador a tu caballo un cambio de pie solamente con tu mente.
Ser jinete es, que en un alargamiento de trote, te sientes elevado por el aire y que no sientas las pisadas del caballo ni el peso de la gravedad. 
Ser jinete es galopar por el campo, bien sea detrás de un eral o detrás de una liebre perseguida por dos galgos, y ceder la mano o bien, cerrarla, para controlar la velocidad.
Ser jinete es, estar montando en el picadero, sin que nadie te moleste, y sentirte con tu caballo, hagas lo que hagas. Sentir sus trancos en tu cintura, sentir la impulsión que tú le das con tu asiento y con tus piernas. 
¡Esa es la permeabilidad! Que nadie entiende, que muchos maestros han querido explicar en sus libros, que yo no sé si lo habré escrito y explicado con suficiente claridad. Hay otros maestros a los que tampoco se les ha entendido. 

Porque todo esto no es cuestión de estudiar por parte de el discípulo ni de entrega por parte del maestro, esto ni se estudia ni se aprende, esto es 'sentir el caballo'. 
Esto es sentir el Arte Ecuestre." 

Luis Ramos-Paúl y Dávila
De su libro "Sentir ecuestre".



viernes, 9 de agosto de 2013

Verano en Finca Malpasillo.

  Hace cosa de una semana he vuelto de pasar las mejores vacaciones de mi vida (por segundo año consecutivo) en Granada, más concretamente en el campamento hípico de la Finca Malpasillo, donde pasé 2 semanas inolvidables entre caballos.
  Como dije antes, por segundo año consecutivo. Quedaron ganas de repetir después de la experiencia del año pasado.
  Os resumo un poquito el sitio: La Finca Malpasillo se encuentra muy cerquita de Granada, arropada por colinas de la más pura alpujarra andaluza, una inmersión completa en la naturaleza, lejos de la ciudad, su barullo y su estrés.
  Consta de una ganadería de caballos Pura Raza Español (de bastante calidad la verdad) una escuela hípica (con los propios caballos de la ganadería) y una granja escuela.
  El campamento en sí es genial, el sitio, el ambiente familiar, los caballos y sobretodo el aprendizaje, ya que se practican muchísimas disciplinas ecuestres diferentes y actividades relacionadas con los caballos. Os cuento lo que hice yo: Doma vaquera con monturas tradicionales españolas, Doma clásica, Salto, Gynkanas,   Raid (en plena naturaleza), Rutas, Silla lateral (amazona), Doma natural, Volteo, Alta escuela, actividades con ponis, exhibición (ir de mayoral), una cobra de yeguada (en la cual nos montamos a pelo después) y trabajo en la ganadería como dar cuerda a los potros y demás.
  A todo esto sumándole las actividades fuera de la pista, como aprender a trenzar, duchar, vendar y dar cuerda correctamente al caballo etc.
  Bueno, como hay un precioso blog redactando las experiencias del campamento, os lo dejo aquí en un link para que le echéis un vistazo si os aburrís mucho. Mientras tanto os dejo un par de fotos mías con mi caballo favorito. Se llama Presumido, es un semental de unos 11 años que me enamoró nada más verlo por lo precioso que es, y ya me remató cuando pude montarlo.

http://campamentoshipicosmalpasillo.blogspot.com.es